Pediatría

osteopatía en bebésEFECTOS DE LAS TENSIONES CRANEALES EN EL BEBÉ

Algunos bebés toleran bien estas tensiones provocadas en el parto y se muestran tranquilos y felices, pero otras veces aparecen algunos síntomas como:

BEBÉ LLORÓN, IRRITABLE Y CON PROBLEMAS PARA DORMIR

Las tensiones del cráneo y de sus membranas mantienen el sistema nervioso del niño en un estado de alerta constante.

Esto le daría problemas para dormir, tendríamos un bebé irritable, intranquilo y llorón con necesidad de cogerse continuamente al pecho.

El bebé se encuentra incómodo, con una sensación constante de presión en la cabeza que empeora con la presión extra de estar estirado y tiene una necesidad de succionar porque es la mejor forma de paliar estas presiones (succionando moviliza su sistema membranoso y óseo craneal, se relaja).

PROBLEMAS DE SUCCIÓN

La succión puede convertirse en un trabajo duro debido a las tensiones mecánicas en la cabeza, cara y garganta. Los nervios de la lengua pueden estar irritados por la compresión en los agujeritos de salida del cráneo, pudiendo interferir en la succión.

CÓLICOS Y GASES

Regurgitación de leche entre tomas, lloros durante largo tiempo y normalmente peor por las tardes.

Puede ser debido a varias causas: por irritación del nervio que controla la función del estómago (N. Vague) en su salida por la base del cráneo, dificultando la digestión.

También se pueden observar cambios de funcionamiento del diafragma, poco movimiento, puede tensarse y bajar manteniendo todas sus relaciones en estado de tensión, incluyendo el esófago y sus relaciones con el estómago, esto también explicaría  la dificultad del paso del gas originado vía esófago. Esta disfunción también puede provocar tensiones en los esfínteres, el píloro que está al final del estómago, añadiendo regurgitación al cuadro sintomático del cólico. También pueden quedar un poco cerrados los esfínteres que vacían los ácidos pancreáticos y biliares al duodeno, con la consiguiente dificultad para digerir las grasas de la leche.

0727daa0ba4eb171b956c43d5974b949A MEDIDA QUE EL NIÑO CRECE

INFECCIONES

Las tensiones mantenidas comienzan a afectar a las defensas del niño. Una de las infecciones más comunes es en el oído y normalmente es recurrente.

Es debido a que hay tensiones alrededor del oído medio y interno que impiden un correcto drenaje de los fluidos incluido un taponamiento de la trompa de Eustaquio.

SINUSITIS Y PROBLEMAS DE OCLUSIÓN

Niños que al tener la nariz constantemente tapada y con mucosidad respiran por la boca. Con el tiempo esta situación hace aumentar las probabilidades de que los dientes se coloquen en mala posición.

Desde el nacimiento hay tensiones membranosas que dificultan el buen crecimiento de los huesos, de la cara, sinus nasales.

PROBLEMAS DE COMPORTAMIENTO Y APRENDIZAJE

Poca capacidad de concentración, dificultad para estarse quieto y sentado, hiperactividad, constantes cambios de actividad.

Las tensiones le causan incomodidad si se queda en la misma posición mucho rato.

ASMA

Vulnerabilidad a las infecciones, bronquitis y/o empeoramiento del asma presente.

El espasmo del diafragma puede agravar la tendencia a sufrir asma. Tener las defensas bajas predispone a infecciones y bronquitis. Después de sufrir una infección, la caja torácica se mantiene más rígida de lo normal y las costillas no recuperan su capacidad de movimiento completo, haciendo que el asma sea más acusado.

EL TRATAMIENTO OSTEOPÁTICO

PEDI8El tratamiento osteopático, utilizando un enfoque craneal, es muy suave, sutil, seguro y efectivo en bebés y niños. Se aplican presiones suaves y especificas sobre los huesos del cráneo, suturas y otros elementos craneales, allí donde sea necesario para facilitar la capacidad del organismo a sanar por sí mismo, liberando las tensiones y volviendo a recuperar un equilibrio saludable.

El resto del cuerpo también se tiene muy en cuenta, ya que muchos problemas periféricos son adaptaciones a problemas originariamente craneales en un intento del organismo de encontrar una postura  adaptativa para aligerar las tensiones y disminuir el gasto energético en las actividades del niño.

REACCIONES DESPUÉS DEL TRATAMIENTO

Las reacciones al tratamiento pueden ser variables, normalmente el bebé, después de la sesión termina relajado y duerme bien. Otra reacción frecuente es que el niño salga de la sesión con más energía, siguiendo, frecuentemente de una buena noche de descanso. Ocasionalmente algún niño queda un poco alterado. Esta situación es temporal y normalmente es consecuencia de no haber podido realizar todo el trabajo en una sola sesión y al ir deshaciendo su patrón adaptativo, se hacen más evidentes sus tensiones.

¿CUÁNTAS SESIONES? 

Normalmente de 2 a 6, teniendo en cuenta que variará dependiendo de la gravedad del problema y de la edad del niño.

¿CUÁNDO IR AL OSTEÓPATA?

Cuanto más joven mejor, nunca es demasiado pronto. Los mejores resultados se obtienen antes de los cinco años. Después de esta edad, no todos los problemas y tensiones mecánicas pueden ser eliminados, aunque se pueden reducir sus efectos.

Podéis conocer más en nuestro artículo “El recién nacido y los beneficios de la osteopatía”.