Osteopatía deportiva

La práctica deportiva (a cualquier nivel) requiere unas cualidades y estado de nuestro organismo y de nuestro físico. A menudo se trata de una actividad que comporta unos requerimientos extra pudiendo darse lugar pequeños desequilibrios que a corto o medio plazo conlleven problemas en la práctica deportiva.

El control y la prevención son la base en el deporte de alto rendimiento, ya que si se requiere el máximo, el cuerpo ha de estar bien equilibrado, libre de tensiones, en harmonia, con todos los sistemas funcionando al 100%, es ahí cuando tendremos el rendimiento máximo del deportista.

Así pues, debemos verificar si realmente nuestro cuerpo está preparado para realizar esta serie de prácticas deportivas para evitar posibles lesiones y mejorar el rendimiento deportivo.

La aparición de lesiones continuadas y las recaídas nos indican a menudo que el deportista no está preparado para esa actividad o ese ritmo de entrenamiento, y esto puede ser por muchas causas (psíquico, físico u orgánico o la suma de algunas de ellas).

Tratamiento de lesiones deportivas con osteopatía

Existe la tendencia a ver la lesión deportiva como algo localizado y hemos de mirar más allá, hemos de valorar las compensaciones que ha establecido el cuerpo para seguir dando el máximo de si, (no nos extrañaremos si nuestro osteópata nos revisa de pies a cervicales al tener un esguince de tobillo).

El tratamiento osteopático identifica y trata el origen de estas lesiones locales, trata las compensaciones, equilibra los sistemas “tocados” y permite la reinserción a la práctica deportiva en condiciones óptimas al deportista.

El osteópata trabaja en equipo y puede ser necesaria la interconsulta con el especilista de medicina deportiva, traumatólogo, nutricionista, podólogo, psicólogo, o incluso concertar una reunión con el entrenador o el preparador físico.