¿A quién no le ha dolido la espalda? Después de un día duro, al realizar un esfuerzo no habitual, acunar en brazos al bebé, después de dormir en mala postura, tras un trastorno digestivo o problema menstrual, …

El dolor de espalda es un problema muy frecuente hoy en día, conozco a muy pocas personas a las que no les duela la espalda o el cuello (cervicales) de vez en cuando. Es un problema de la vida moderna de origen muy diverso como iremos viendo.

El origen no siempre es muscular o vertebral, puede provenir de desequilibrios en los órganos digestivos (concepto menos conocido), de la respiración, la pelvis, dismetrías en las extremidades inferiores, …

Si entendemos el dolor como un sistema de alarma, podemos prever un desequilibrio o falta de movilidad de alguna estructura en el lugar del dolor o a distancia. A menudo el dolor que puede llegar a ser incapacitante, interferir en nuestras actividades, nuestras relaciones social y disminuir nuestra calidad de vida.

La visita a nuestro médico puede estar más que justificada, aunque la administración de relajantes y antiinflamatorios no siempre soluciona el problema, sobretodo el problema de base (por ejemplo no soluciona la restricción de movilidad por una cicatriz, un bloqueo articular).

Cualidad del dolor

Sin profundizar mucho podríamos describir que el dolor sea:

  • Fijo o intermitente (aparecer o incrementarse al estar de pie o al realizar algún esfuerzo).
  • Como un ardor o un pinchazo localizado.
  • Hormigueo o déficit de sensibilidad.
  • Irradiado a piernas o brazos (es el caso de ciatalgias, cervicalgias o dorsalgias).
  • De características inflamatorias (incrementa por la noche o en reposo).

Causas frecuentes del dolor de espalda, en general responden a

  • Mala higiene postural:
    • en el puesto de trabajo (frente al ordenador, despacho…)
    • al conducir
    • al dar el pecho al bebé
    • durmiendo
    • las tareas del hogar
  • Levantar pesos o malos movimientos.
  • Derivado de la exigencia en entrenamientos/competiciones deportivas.
  • Estrés, ansiedad, tensión, falta de descanso.
  • Problemas digestivos (gastrointestinales y otros).
  • Mala hidratación.

Cómo solucionar el dolor de espalda con osteopatía.

¿Por qué aparece el dolor de espalda?

El dolor de espalda es la alarma que se dispara como consecuencia del desequilibrio que comporta la perdida de movilidad de alguna estructura (en el área del dolor o a distancia), signo de que el cuerpo ya no puede compensar la tensión ejercida sobre ella.

A menudo este dolor es consecuencia de la tensión excesiva en los músculos que trabajan para mantener la zona inmovilizada y así evitar problemas mayores.

¿Cómo soluciona la osteopatía el dolor de espalda?

El objetivo de la osteopatía es restablecer el equilibrio de todos los sistemas del cuerpo (musculo esquelético, respiratorio, digestivo, excretor, endocrino, nervioso, circulatorio…), lo que denominamos Homeostasis, para que funcione de una manera óptima y no haya sitio para el dolor y la enfermedad. El dolor es la manifestación de un problema en nuestro cuerpo, es el “aviso” que nos da, ¡escuchémoslo!

La osteopatía busca la causa real del dolor (el desequilibrio desencadenante del problema) para aliviarlo y evitar que aparezca nuevamente.

El interrogatorio y la valoración del paciente nos ayudarán a determinar el origen del dolor, pudiendo así establecer el enfoque de tratamiento más adecuado, según el problema raíz detectado (problemas digestivos, menstruales, postoperatorios, sobrecarga postural, bloqueos vertebrales, tensiones ligamentarias, contracturas, estrés, …).

El osteópata mediante manipulaciones en tejidos y vertebras intentará resolver este desequilibrio devolviendo la mayor armonía posible al sistema.

Al terminar la sesión se aportan algunos consejos sobre cómo mejorar la postura, descanso, dieta o de otra índole. En ocasiones puede ser necesaria la interconsulta con otro profesional y complementar o derivar el tratamiento a este.

Francisco A. Tébar Escribano
Osteópata Eur.Ost. D.O. MROE nº319